LA HUMILDAD DEL APRENDIZ

La humildad es una postura interna, y por ende una manera de ser en el mundo.

En general se dice que la otra punta es la arrogancia o soberbia, asociando a ésta con la manera en que hacemos sentir al otro “inferior”, ubicándose en una postura de “superioridad”. No voy a poner el foco de discusión en ese aspecto, sino en otro.

 

Arrogancia

Deseo poner algo de luz sobre la mirada de la persona arrogante como la postura del “sabelotodo”, aquella persona que se asume poseedora de la verdad sobre una situación, que describe por supuesto, la realidad “tal y como es”.

Basta con entender un poco el funcionamiento del cerebro en este aspecto, para ir enterándose que a partir de una situación, el cerebro elige sobre qué va a prestar atención, lo observará, hará una interpretación basada en mil cosas (psicología, historia personal, creencias formadas, etc.), luego sacará una conclusión, se formará una creencia asociada al tema (que alimentara próximas interpretaciones) y entonces elige una acción, y va a por ella.

Esto muestra que lo que la persona esta viendo e interpretando, etc., es una porción de esa realidad, con lo cual no puede arrogarse la propiedad sobre “la verdad de lo que está pasando” ni decir “la realidad es esta”, ya que es la interpretación de su punto de vista.

 

Humildad

La persona humilde, es aquella que, en lugar de la postura del sabelotodo, adopta la del aprendiz, que está dada por un lugar interno de apertura, de “no sé todo lo que sucede y entonces seria insensato tener una creencia del tipo -yo sé muy bien lo que aquí está pasando-”.

Lamentablemente, las personas en general actúan basándose en la postura del sabelotodo, con las consecuencias que ello trae tanto en las relaciones interpersonales, como asi también en su autoestima.

¿Cómo hacer?

El camino es a través de:
1) Recordar este circuito del pensamiento.
2) Asumir la postura del aprendiz, para poder preguntarse respecto de lo que está sucediendo, en lugar de asumir que “se sabe perfectamente” lo que está sucediendo, y emitir juicios sobre personas.
3) Preguntarle a la otra persona: ¿Qué ha sucedido? Yo observo X cosa y me pienso Y. ¿Estoy en lo correcto?

Puede parecer una pavada, aunque no lo es. PREGUNTAR EN LUGAR DE ASUMIR ES LO QUE HACE LA DIFERENCIA.

Las relaciones humanas se basan en la comunicación que surge a partir de la perspectiva que tenemos sobre una situación, y que a su vez hace pie en la persona: historia, valores, necesidades, objetivos, etc.  ¡¡Todo eso condiciona nuestra perspectiva!!

Familia, amigos, jefes, compañeros, desconocidos.  Todos estamos inmersos en las relaciones, y solo nosotros podemos iniciar cambios de mejora.

Como siempre digo, cada situación que atravesamos es una oportunidad para una evolución, y una oportunidad para despertar conciencia en los demás.

¡¡Hasta la próxima!!   🙂

Alejandro Juroczko

P/D: La imagen fue tomada de este sitio. Créditos al autor.

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