ATRAVESAR MIEDO Y NO DOLOR

Antes que nada comparto que este artículo es auto-referencial, es decir que está basado en una historia real propia que quiero compartir, con objeto de poner a disposición algunos tips e información que puedan servir a otros al momento de atravesar situaciones, en especial con los odontólogos, aunque aplica fácilmente a otras situaciones.

Quienes me conocen, saben de mi pánico a los tratamientos odontológicos. Sostengo la creencia que, quien mas quien menos, casi todas las personas experimentamos miedo al momento de ir a sentarnos y abrir la boca. ¿Qué opinas al respecto?

Si bien alguna vez recuerdo haber atravesado alguna situación de molestia, es mi deber reconocer que en la grandísima mayoría de mis tratamientos odontológicos, el dolor no estuvo presente.

Sin embargo, y en forma aparentemente inexplicable, mi experiencia siempre fue y es traumática, estresante, al punto de sentirme tomado por un miedo incontrolable e irracional, que juega totalmente en contra a la hora de hacer lo preventivo: visitar regularmente al dentista, y también hacer lo que tengo que hacer para evitar entrar a mayores: los tratamientos.

Para mi caso actual (Marzo de 2019) se me presentó la necesidad de hacer extracción de 2 muelas, lo cual no es poco decir, mucho menos en el imaginario colectivo que hay respecto de la mera idea del procedimiento, asociándolo con dolor.

De hecho, este último procedimiento de extracción tuvo 2 intentos fallidos, suspendiendo el procedimiento ni bien lo iniciamos, en pleno consultorio, y re-programando cita para la próxima semana.

Es muy obvio que esto no se podía postergar mas porque la situación de mi muela era crítica, y también es considerable el terror ¿pánico? que me abordaba antes y durante el procedimiento, cosa que ya no quería pasar mas.

Finalmente, decidí seriamente tomar cartas en el asunto para atravesar la situación, y lo que me propongo es brindar a continuación los tips que puedan ser de utilidad para aquellos quienes tienen que atravesar esta situación o similares:

Confianza en el profesional

Generalmente decimos textualmente “le tengo miedo al dentista”, cuando en realidad no está ahí nuestro miedo. ¿O sí?. ¿Es al profesional que le tenemos miedo? ¿O le tenemos miedo al dolor?

Tener en cuenta ese punto hace la diferencia ya que si partimos de la base que es al profesional al que le tenemos miedo, entonces no hay confianza, y por consiguiente esta des-confianza alimentará nuestro miedo (que por cierto es creciente, está vivo).

La pregunta para hacerse es ¿Tengo o no tengo confianza en este profesional que está atendiéndome en este momento?.

Si bien la mayoría de los profesionales son buenos, existe “ese no-se-que” que hace que podamos sentir mas o menos confianza con la persona.

El miedo decide por nosotros

El miedo es una de esas emociones que pueden tomar el control y pueden llevarnos por los caminos mas rebuscados. Si a esto le sumamos que ese miedo puede tener gran intensidad, como es mi caso, es muy probable que terminemos “secuestrados” por él, y perdamos el control por completo de la situación, no pudiendo evitar que el miedo sea quien decida por nosotros.

¿A qué le tenemos miedo?

Las emociones son respuestas a pensamientos que tenemos, y lo peor es que la emoción luego refuerza al mismo pensamiento que la genera, motivo por el cual puede costar mucho salir de ese ciclo, y la cosa sea hace más y más grande cada vez.

¿Cual/es son los pensamientos o ideas que producen miedo? ¿Cuales son las fantasías que tenemos respecto a lo que nos van a hacer? ¿Qué es lo que -trágicamente- pienso que me puede pasar?

Si bien hay posibilidades de que las cosas no salgan exactamente placenteras como esperamos, también hay posibilidades, infinitas, de que SI salgan placenteras como esperamos. De hecho, son más estas ultimas que las primeras.

Yendo a los hechos, ¿Cuánta gente conocemos en realidad que atraviesa dolor durante los procedimientos con el odontólogo? Y si conocemos a alguien, consultemos en cuales condiciones se produce el dolor.

Hoy en día la tecnología ha avanzado de tal modo tanto a nivel instrumentos, como así también anestesia, conocimientos y procedimientos del profesional, que la posibilidad del dolor esta reducida cada vez más al mínimo.

El camino aquí es preguntarse ¿Cuál es la idea o pensamiento -tragico- que dispara, sostiene y aumenta el miedo?. Y hablarlo con el profesional, preguntarle, y de hecho pedirle que ayude a construir nuestra confianza en lo que hará. La información mata a los fantasmas, en este o cualquier ámbito de nuestras vidas.

Atravesar miedo, pero no dolor

Las 2 primeras veces que cancelé el procedimiento y pedí volver otro día, estuve absolutamente tomado por el miedo, el pánico, el terror. ¿Qué es lo que hizo que esta 3era vez yo pudiera avanzar?. Pues fueron 2 cosas:

  1. No fui al dentista, sino a sacarme la muela. Aquí puse en juego mi decisión. ¿Sabias que la decisión es una de esas cosas que neutraliza al miedo?. O el miedo está al mando de la situación, o lo estoy yo cuando tomo firmemente una decisión. (Esto será tema de otro articulo). Es decir, cambié el foco de lo que fui a hacer: fui decidido a que suceda la que yo quería que sucediera.
  2. Me hice consciente que lo que tenía que atravesar era miedo, y no dolor. Por lo dicho más arriba, tenemos la idea del dolor aunque ésto está casi totalmente cubierto por anestesia, procedimientos y conocimiento del profesional. Entonces si no había dolor ¿Qué era lo que tenia que atravesar? ¡¡El miedo!!. Todo el tema era atravesar miedo, no dolor. Al hacerme consciente de eso todo cambió, ya que el miedo si bien es algo “vivo” dentro mío, pude trabajarlo de modo tal que no tuviera el control. Igualmente en el ítem anterior comparto como cambiar el foco de “control”. (en otro articulo contaré cómo se gestiona el miedo)

En resumen

  • Generar un buen vinculo con el profesional.
  • Consultarle -y confiar en sus respuestas- la información que pueda disipar mi miedo, empezando por compartir que hay miedo.
  • Distinguir a qué le tengo miedo, cuales son los pensamientos que lo activan.
  • Tener clara la decisión, el objetivo que quiero conseguir, para estar en control y evitar que el miedo lo tenga.
  • Estar en conciencia de que lo que atravieso es miedo, y no dolor (hoy día el dolor tiene pocas posibilidades)
  • Tomar los recaudos que el profesional propone, previo a los tratamientos.
  • Recordar que el miedo es algo vivo en nosotros, que crece, que maneja y toma decisiones por nosotros.
  • Visualizar el objetivo cumplido, y no el obstaculo (miedos) que estarán en medio.

¿Hay más que esto?
Seguramente mucho mas, pero lo dejo para la próxima 🙂

Alejandro Juroczko

 

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